Noticias Toda la actualidad

Casa de Espiritualidad - Bodas de Oro

Casa de Espiritualidad - Bodas de Oro

19 mayo 2019

En 1969 se abrió esta Casa con dos actividades: una dedicada a la Espiritualidad y otra donde se estableció la casa Noviciado. Con el paso del tiempo se ha mantenido la Casa de Espiritualidad y lo que estaba dedicado al Noviciado, está dedicado a las Hermanas mayores donde viven esta etapa de la vida, desde la oración por tantas necesidades de la Congregación e intenciones de la Iglesia y del mundo. 
El Noviciado se estableció en Toledo.
Desde la fundación de la Casa, han pasado ya 50 años. Bodas de Oro de esta fundación. Muchas experiencias a lo largo del tiempo. Muchas hermanas que han iniciado aquí su formación. Mucha gente que ha pasado por aquí buscando paz y sosiego para encontrarse con Dios.
Y nos dimos cita para celebrar estos 50 años y también celebrar las Bodas de Oro de Vida Religiosa de tres hermanas: Conchita Núñez, Ángeles Julve y Nieves Cucalón, cincuenta años de vida entregada al servicio de los demás. La celebración de la Eucaristía en acción de gracias por estos dos acontecimientos la presidió don Vicente Jiménez, arzobispo de Zaragoza y fue concelebrada por don Alfonso Milán, obispo emérito de la diócesis de Barbastro-Monzón y varios sacerdotes. Contamos con la presencia de Madre general, Consejo y hermanas venidas de las casas de España, también nos acompañaron familiares de las hermanas, señoras residentes, amistades y personal que colabora con su trabajo.
Día lleno de gratitud por tanto bien recibido a lo largo de estos años. Gratitud a Dios y gratitud a tantas personas que han colaborado, de una u otra forma, a lo largo de estos cincuenta años.

Religiosas Angélicas

Religiosas Angélicas

Somos un Instituto religioso que, movidas por el testimonio del corazón misericordioso de Jesús, buscamos en todo la mayor gloria de Dios, la salvación de los hombres y nuestra propia santificación. Vivimos una vida consagrada, en comunidad de fe, de amor fraterno y de servicio apostólico, según nuestro peculiar Carisma en la Iglesia: ser consuelo en la soledad.