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150 aniversario del nacimiento de Sta. Genoveva Torres

150 aniversario del nacimiento de Sta. Genoveva Torres

2 enero 2020

A SANTA GENOVEVA TORRES

Este año celebramos
con gran gozo y alegría
el nacimiento glorioso 
de una pequeña niña.

Ya ciento cincuenta años
que nacía una estrella
que iluminaría el mundo
a pesar de sus muletas.

Genoveva se llamaba
la que un día llegaría
a ser Fundadora y santa
y la Iglesia iluminaría.

El sol de Almenara fue
una gran luz en su alma
que por caminos de cruz
a la gloria la llevara.

Huérfana bien pequeña
con una pierna amputada
Genoveva no se arredra
que tiene a Dios en su alma.

“El amor todo lo vence”
si el amor es verdadero
y se dona a los demás
en un servicio sincero.

Ella que ha vivido sola
se da cuenta que hay personas
con soledad en su alma
y que vivían muy solas.

Abre por doquier hogares
donde puedan encontrar
el cariño y el amor
quien sufre de soledad.

Su vida es donación
y en un alegre servicio
siembra España y salta mares
ofreciendo su cariño.

Su Obra sigue adelante
y por medio de sus Hijas
sigue derramando amor
consuelo y alegría.

Hoy hay nuevas soledades
en los jóvenes y niños
y como pide la Iglesia
hay que abrir nuevos caminos.

Para extender el Carisma
se abren nuevos horizontes
paliando la soledad
en los niños y los jóvenes.

Ayúdanos a seguir
con audacia tras tus pasos
y poder así cumplir
lo que Cristo ha mandado.

Sembrando en nuestro camino
consuelo, paz y alegría
paliando la soledad
en cuantos nos necesitan.

Desde la misericordia
del Corazón de Jesús
haz que sigamos sus pasos
como lo hiciste tú.

Gracias Madre Genoveva
por tu entrega sin medida
hoy tus Hijas te prometen
mantener vivo el Carisma.

Hna. Begoña Manzanal
Religiosa Angélica

1870 - 3 de enero - 2020

Religiosas Angélicas

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Somos un Instituto religioso que, movidas por el testimonio del corazón misericordioso de Jesús, buscamos en todo la mayor gloria de Dios, la salvación de los hombres y nuestra propia santificación. Vivimos una vida consagrada, en comunidad de fe, de amor fraterno y de servicio apostólico, según nuestro peculiar Carisma en la Iglesia: ser consuelo en la soledad.