Quines somos Historia, espiritualidad y fundadora

Nuestra historia

Nuestra historia


Somos un Instituto religioso que, movidas por el testimonio del corazn misericordioso de Jess, buscamos en todo la mayor gloria de Dios, la salvacin de los hombres y nuestra propia santificacin. Vivimos una vida consagrada, en comunidad de fe, de amor fraterno y de servicio apostlico, segn nuestro peculiar Carisma en la Iglesia: ser consuelo en la soledad. Deseamos y procuramos que se realice el designio amoroso de Dios en todas las personas - particularmente en las ms pobres, desvalidas y necesitadas- para que vivan con la dignidad de hijos suyos en un mundo de hermanos.

Nuestra vida religiosa es esencialmente apostlica porque "vivimos como los Apstoles vivieron: siguiendo a Cristo en servicio y comunin, segn las enseanzas del Evangelio, en la Iglesia que l fund". Esta experiencia nos va configurando con Cristo en el misterio de su Amor misericordioso, simbolizado en su Corazn y proyectado en las personas ms necesitadas de ayuda y de atencin, en todos los sentidos. Por ello queremos ser verdaderos ngeles Custodios, que consuelen y acompaen a Jess en la afliccin que sigue viviendo en sus hermanos ms solos y necesitados.

Rasgos de nuestra espiritualidad


La Eucarista, en cuanto sacrificio y banquete, y en cuanto sacramento que es memoria, actualizacin y presencia, para nosotras, de la encarnacin-vida-pasin-muerte- resurreccin- glorificacin del Seor, y ejercicio mximo de su sacerdocio, constituye el centro mismo de nuestra vida consagrada, de nuestra espiritualidad y de nuestra misin evangelizadora. En nuestra Congregacin, desde sus mismos orgenes, ha tenido una gran importancia la adoracin nocturna al Santsimo Sacramento, como comunin con los sufrimientos de Jess que perdura en quienes sufren hoy. Fieles a nuestra viva tradicin, hemos de vivir cuidadosamente este rasgo de nuestra espiritualidad.

La Virgen Mara es la perfecta cristiana, la discpula y la fiel seguidora de su Hijo. Ella misma "se consagr enteramente, como esclava del Seor, a la Persona y a la obra de su Hijo, subordinada a l y juntamente con l, sirviendo con la gracia de Dios omnipotente al misterio de la redencin". En docilidad activa al Espritu Santo, adopt el mismo estilo de vida de Jess, viviendo en plenitud su mismo misterio de castidad, pobreza y obediencia. Por eso es modelo perfecto de nuestra vida consagrada y garanta eficaz de nuestra fidelidad.

Toda nuestra espiritualidad se centra en el Corazn de Jess, es decir, en su amor al Padre y a los hermanos, y brota de l como de raz viva y perenne. Son rasgos esenciales de nuestra espiritualidad, como fruto y exigencia de nuestro carisma, en cuanto Hermanas del Sagrado Corazn de Jess y de los ngeles, principalmente, los siguientes:

en el misterio de su Amor a Dios y a los hombres, simbolizado en su Corazn: creyendo en ese amor, dejndonos amar por l y amando con su mismo amor misericordioso a todos, especialmente a nuestras hermanas y a las personas (ms) necesitadas, destinatarias de nuestro servicio apostlico.
como sacrificio y como sacramento, participando activamente en ella cada da, recibiendo el Santsimo Cuerpo del Seor y rindindole culto de adoracin y de alabanza en el mismo sacramento. Una permanente actitud de culto, adoracin y alabanza a la Santsima Eucarista, que debe impregnar toda nuestra vida y misin.
en favor de todos los hombres, especialmente de las personas que sufren la pobreza de la soledad. El espritu de contemplacin y de servicio, a ejemplo de los santos ngeles, en el ejercicio de nuestro apostolado, viviendo una actitud contemplativa en medio de la accin apostlica.
como Jess y como Mara, dejndonos guiar y ensear por l, a travs de las distintas mediaciones y de los acontecimientos de la vida, siempre abiertas a su accin y a sus inspiraciones.
propio de unas Hermanas que se saben llamadas, por especial vocacin, a vivir en la Iglesia un mismo carisma y a realizar en ella una misma misin. Esta vida fraterna en comunidad es, en s misma, apostolado, testimonio y profeca del Reino.
al silencio profundo, a vivir en actitud de conversin, a la intimidad con Dios, a la oracin y al espritu de oracin, a la fe inquebrantable en el amor misericordioso de Dios, a amar con ese mismo amor a los dems, a imitar la mansedumbre y la humildad del Corazn de Jess, a vivir y a promover un sano humanismo, en un mundo deshumanizado.
en todo lo que somos y hacemos, junto con la prudencia evanglica. Y, al mismo tiempo, el espritu de pobreza y sacrificio, de laboriosidad y de alegra.
impregnado de amor y de ternura, a las personas que (ms) necesitan de nuestra ayuda y primeras destinatarias de nuestra misin, siendo, para ellas, verdaderos ngeles Custodios: consolando y fortaleciendo, en ellas, al mismo Cristo.
y el esfuerzo sincero por responder a ellas, siempre en fidelidad a nuestro carisma y misin.

Ncleo de nuestro carisma


Nuestro carisma en la Iglesia es una "experiencia del Espritu Santo", que se nos ha trasmitido para que la vivamos, la custodiemos en fidelidad creciente, la profundicemos cada da ms y la vayamos desarrollando constantemente, en sintona con el Cuerpo de Cristo, siempre en crecimiento. Esta experiencia nos configura real y progresivamente con Cristo en el misterio de su Amor misericordioso, simbolizado en su Corazn y proyectado en las personas (ms) necesitadas de compaa, ayuda y de atencin, en todos los sentidos.

En virtud de este carisma, queremos ser verdaderos ngeles custodios, que consuelen y acompaen a Jess en la afliccin que sigue viviendo en sus hermanos (ms) solos y necesitados, a semejanza de los mismos ngeles Custodios, que mientras sirven a los hombres, estn contemplando ininterrumpidamente el rostro del Padre. Ya que la contemplacin nos lleva al servicio y el servicio a la contemplacin. Y con Mara y como Mara, que estuvo al pie de la Cruz de su Hijo, queremos estar al pie de la cruz de los que sufren hoy, expresndoles "su amor maternal".

Fin de la congregacin


En virtud de nuestra vocacin y como ejercicio de nuestra misin apostlica, acogemos, atendemos y cuidamos con especial solicitud, tanto corporal como espiritualmente, a seoras que viven en soledad o que ms necesitan de ayuda y de consuelo.

Tambin extendemos nuestra accin benfica a otras obras de apostolado, como internados, escuelas para jvenes, casas de Espiritualidad, comedores para nios pobres, misiones, etc., colaborando con los deseos de la Iglesia y siempre en conformidad con la ndole propia de nuestro Instituto.

En este trabajo, acogemos la cooperacin de los laicos, participando de nuestra misma ndole carismtica y colaborando en nuestra misin de ser "consuelo en la soledad".

Genoveva Torres Morales, fundadora


Genoveva Torres Morales nace el 3 de enero de 1870 en Almenara, pueblo de la provincia de Castelln (Espaa). Sus padres, Jos y Vicenta, eran personas sencillas y cristianas, que han visto bendecido su matrimonio con seis hijos. Genoveva es la ms pequea. Fue bautizada el 4 de enero y, a los diez aos, mezclada con las gentes del pueblo, recibe la primera comunin.

Influir decisivamente en su futuro, la muerte de sus padres, quedando hurfana a los ocho aos, con su hermano Jos, por el fallecimiento de los otros cuatro.

Comenzaba una nueva etapa para Genoveva. Hasta entonces acuda a la escuela, donde recibi una instruccin elemental como manifiestan sus escritos. Destac especialmente en las labores de bordado. Convertida despus en ama de casa hubo de dejar la escuela. Lo que ciertamente no abandon nunca fue la catequesis parroquial. En aquella soledad, la lectura de algunos libros piadosos de su madre, la asistencia dominical a la catequesis y sus infantiles reflexiones le llevaron a sentir una fascinacin por Dios y por hacer su voluntad.

La fundadora, Genoveva Torres Morales